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Miazzo: "Hablar del costo argentino es hablar de baja competitividad"

El economista de la Fundación FADA analizó de forma integral en JONAGRO por qué Argentina es más costosa que otros países.

 En la Jornada Nacional del Agro (JONAGRO), realizada en el mes de agosto en la Bolsa de Cereales, David Miazzo de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) realizó una exposición quirúrgica sobre el costo argentino, analizando principalmente las cadenas del pan, la carne y la leche, y diferenciando especialmente tranqueras adentro y tranqueras afuera.

"Hablar del costo argentino es hablar de la baja competitividad del país", aseguró. Analizó los distintos eslabones de la cadena, desde el campo al comercio y a la exportación, pasando por la comercialización y la industria. De acuerdo con Miazzo, hay temas que son transversales a todos los eslabones: inflación, tipo de cambio, estabilidad, impuestos y fletes e infraestructura. "Son ítems que afectan a todos los actores económicos del país y a todos los eslabones de las cadenas agroalimentarias".

En términos de la industria, señaló dos asuntos clave: la escala y la productividad. "No podemos pensar en este mundo globalizado con competidores de la talla de Nueva Zelanda, Australia, Brasil y Estados Unidos, en que podemos salir a competir al mundo sin escala", afirmó. Además, resaltó en lo que respecta productividad la cuestión de los salarios, el gremialismo y la producción. Fue contundente al afirmar "si no tenemos empresas altamente productivas y competitivas, después no le podemos salir al pedir al flete y al tipo de cambio que solucionen esas cosas".

Por otra parte, destacó que dentro del comercio interno pero también en los procesos de exportación, entran cuestiones de competencia. "Difícilmente vamos a lograr que en cuestiones de competitividad en los eslabones anteriores se traslade a una buena situación de precios en los consumidores, si tampoco hay competencia en los sectores del comercio".

En cuanto a la exportación, citó cuestiones puntuales como el tipo de cambio, que entra como un regulador entre los precios locales y los precios internacionales." No le podemos pedir al tipo de cambio que resuelva todas las ineficiencias que hay en la competitividad hacia atrás. No le podemos pedir que asuma la inflación, los impuestos altos, los fletes caros, la falta de competitividad y la falta de escala", dijo Miazzo, quién se preguntó: ¿Cómo vamos a ser supermercado del mundo si nuestros productos están más caros que en Dubai o en París?

Y aún logrando competitividad, teniendo un costo bajo y llegando a poder exportar y compitiendo en otros países, "se requiere estar inserto en el mundo para que te dejen venderle los productos en el sentido de las barreras arancelarias, parancelarias y sanitarias", manifestó.

Siguiendo al economista, cuando hablamos del campo, surge la pregunta. ¿Por qué CRA y FADA están discutiendo de la competitividad, si el campo es el sector más competitivo del país? Miazzo analizó la competitividad hacia adentro y hacia afuera. Indicó que hacia adentro tenemos una combinación única en el mundo: recursos humanos con productores, profesionales, contratistas, trabajadores, sumamente capacitados, que utilizan las últimas tecnologías del mundo, envueltos en una comunidad en término de instituciones y de entorno de innovación, y una de las mejores tierras del mundo. Es la combinación perfecta. ¿Qué pasa? Cuando salimos de la tranquera, entran los impuestos y la participación del Estado en la renta agrícola.

En la Fundación FADA, el año pasado hicieron un estudio donde analizaron que el costo de transportar los granos en Argentina, era de $ 48500 millones en fletes, es decir, un 14,5% del valor de los granos transportados en camión. "Transportar el grano en camión 1000 km cuesta 65 dólares la tonelada, y exportarlos por vía marítima 20 mil km a China cuesta 39 dólares la tonelada. Este es uno de los principales problemas de las economías regionales, cómo competir en el mundo. Somos 70% más caros que Estados Unidos, y 76% más caros que Brasil", subrayó.

Siguiendo ese punto, explicó cuestiones relativas la infraestructura -rutas y caminos rurales en mal estado, falta de trenes y de desarrollo del transporte fluvial y pocos km de autopistas-; impuestos -alto componente impositivo en el combustible y alta presión tributaria sobre los transportistas-; inflación, que impacta en los costos de operaciones-; precios -en Argentina un vehículo pesado es 50% más caro que en EEUU-; y por último, el hecho de tener un parque automotor viejo -el promedio de los camiones es de 12 años-. "Lo que pasa con el costo argentino es que el que lo consume paga mucho y el que lo produce recibe poco", sentenció.

En función de lo anterior, Miazzo analizó cómo eso va impactando dentro de la propia estructura de costos del sector agropecuario. Tomó los gastos de una hectárea de maíz. "Subir el maíz al barco representa lo mismo que los gastos de fertilización", dijo, desagregando los costos de esa hectárea en productivos (45%), impositivos (17%), comerciales (38%). "Solo el 45% de los gastos de una hectárea de maíz, son hacia adentro de la tranquera, y en el caso de la soja sólo el 33%".

Finalizó su presentación con un estudio que realizaron a principios de año, sobre las cadenas del pan, la carne y la leche. Algunos de los datos destacados que se desprenden, indican que de lo que se paga por un kilo de carne promedio en mostrador, el 78% son los costos totales que se fueron acumulando a lo largo de la cadena; un 20% es la acumulación de impuestos y un 2% son las ganancias netas acumuladas durante toda la cadena. En el caso del pan, un 52,2% de lo que se paga son los costos totales, 28,4% de impuestos y un 19,4 % son las ganancias. Y para el litro de leche, el 81,2% de lo que se paga es el costo total, 23,6% los impuestos y -4,8% las ganancias (en febrero/marzo la cadena en su total perdía plata, siendo el tambero el que más perdía).