El trigo perdió hasta 48% de su rinde por fallas de manejo
Especialistas señalaron que en trigo de secano el rendimiento logrado hoy representa apenas 52% del potencial y remarcaron que la nutrición, la elección del antecesor y el manejo sanitario son las claves para achicar esa brecha.
De acuerdo con el especialista en el último ciclo "las lluvias permitieron esos rendimientos extraordinarios, de 40,10 quintales por hectárea"."Pero además hubo una máxima intercepción de radiación por el cultivo antes y durante el perÃodo crÃtico, asà como temperaturas moderadas durante el mismo. Tampoco hubo heladas ni fusarium durante la floración, ni temperaturas altas en llenado".
Sin embargo, los altos rindes no siempre se tradujeron en un resultado agronómico completo. Durante la exposición, Mac Maney advirtió que puede haber lotes con gran producción de grano pero con proteÃnas bajas por dilución del nitrógeno absorbido, un fenómeno clave para la calidad comercial e industrial del trigo. En esa lÃnea sostuvo que tener 10% de proteÃna indica que el lote quedó por debajo de su verdadero potencial.
El futuro en manos del manejo
"En general, fertilizamos poco, no elegimos los antecesores adecuados y el uso de fungicidas sigue siendo poco común. Todo eso junto, con otros factores, hace que perdamos rendimiento", resumió Mac Maney. El señalamiento no es menor para sistemas productivos en los que la rotación, la disponibilidad de nutrientes y el monitoreo sanitario condicionan buena parte del resultado final, especialmente en campañas con alto potencial donde cualquier descuido recorta kilos que después son difÃciles de recuperar.
En este escenario, los especialistas propusieron profesionalizar aún más la toma de decisiones. Entre las herramientas mencionadas estuvieron el uso de modelos como Triguero 2.0 de CREA-FAUBA para ajustar la fertilización nitrogenada, la aplicación de criterios de suficiencia y mantenimiento en fósforo, la consulta de materiales en cultivaresargentinos.com, la definición de fechas de siembra con el Modelo Cronos y un monitoreo sanitario constante para decidir a tiempo la eventual necesidad de fungicidas.
El trigo argentino ya demostró que puede romper techos cuando el clima acompaña, pero para sostener y generalizar esos resultados el salto pendiente sigue estando en el manejo. No se trata solo de un mejor aprovechamiento de los recursos, sino también del cuidado de la tierra como materia prima a largo plazo.