La estimación de maÃz subió a 67 Mt y proyectó una cosecha récord
Un nuevo ajuste satelital elevó en 420.000 hectáreas la superficie maicera y recortó en 200.000 hectáreas la de soja. En el caso del maÃz, la campaña 2025/26 se posicionó como la mayor de la historia.
Con ese marco, el documento afirmó que "se estima que Argentina podrÃa producir su mayor cosecha maicera con 67 Mt, un 34% más que el ciclo pasado y un 28% más que en su anterior máxima marca, 52,5 Mt, hace dos años". En cuanto a la participación provincial, Buenos Aires aparece con 22,60 Mt, Córdoba con 20,98 Mt y Santa Fe con 9,19 Mt, provincia que además volvió a sobresalir por sus rindes.
La mejora productiva no solo respondió al clima, sino también a la menor presión sanitaria respecto de campañas previas. En comparación con 2023/24, la entidad subrayó que "la falta de noticias sobre daños de consideración causados por el spiroplasma", y vinculó ese resultado con el monitoreo, la inversión en materiales más resistentes y el mayor cuidado puesto sobre el cultivo, especialmente en el norte del paÃs.
La soja cedió superficie, pero no producción
El relevamiento satelital de soja ajustó a la baja el área implantada y profundizó la caÃda interanual de superficie. La BCR indicó que, "con los ajustes realizados a través del trabajo satelital sobre la región núcleo, 200.000 ha menos", la superficie sembrada pasó a estimarse en 16,2 M ha y la superficie a cosechar en 15,87 M ha.
Aun asÃ, el informe sostuvo que "en soja, la menor área sembrada se compensa con buenos rindes" y estimó un rendimiento promedio nacional de 30,27 qq/ha, con una cosecha de 48,0 Mt. El volumen implica una baja de 2,9% frente a la campaña pasada, aunque se mantuvo sin cambios respecto de la previsión anterior.
Por último, la BCR advirtió que la cosecha sojera todavÃa es reciente, por lo que el ajuste sobre rindes podrÃa seguir afinándose en las próximas semanas. Mientras tanto, el maÃz ganó terreno, rindió por encima de lo previsto y quedó encaminado a una marca histórica, mientras la soja resignó hectáreas pero logró sostener su volumen gracias a una mejor respuesta productiva.