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Una alerta sanitaria golpeó al maíz en plena campaña húmeda

La mancha blanca ganó protagonismo en planteos tardíos y puede afectar el rinde si no se detecta a tiempo.

Aapresid advierten que, si bien históricamente la enfermedad aparecía hacia el final del ciclo, en campañas recientes comenzó a observarse desde estadios reproductivos tempranos. Por eso, una de las advertencias centrales es que "infecciones tempranas y progresivas suelen tener un mayor impacto".

Prevención y monitoreo

Frente a este escenario, el manejo debe pensarse de manera integral, considerando la interacción entre ambiente, cultivo y patógeno. La elección de híbridos con mejor comportamiento sanitario aparece como una de las primeras herramientas para reducir el riesgo, aunque no existen materiales completamente resistentes.

El monitoreo sistemático también resulta determinante, sobre todo en campañas húmedas como la actual. Detectar la enfermedad en estadios iniciales permite seguir su evolución y definir intervenciones más precisas, evitando decisiones tardías.

Entre las prácticas de manejo, la anticipación de la siembra puede ayudar a reducir la incidencia, al evitar que el período de mayor susceptibilidad del cultivo coincida con las condiciones más favorables para la enfermedad. También se recomienda considerar el manejo de rastrojos dentro de una estrategia integrada.

En cuanto al control químico, el uso de fungicidas debe definirse a partir de una evaluación que contemple la severidad, el potencial del cultivo y las condiciones predisponentes. En general, se recomiendan mezclas de estrobilurinas con triazoles o carboxamidas, ajustadas a cada situación.

El momento de aplicación es otro punto crítico. La información disponible todavía es limitada, pero se advierte que conviene tener precaución con aplicaciones muy tempranas, ya que la enfermedad suele intensificarse después del panojamiento.

La campaña actual vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de anticiparse antes que reaccionar tarde. Como resume el informe, "la combinación de genética, monitoreo y lectura del ambiente" será clave para reducir el impacto de la mancha blanca y sostener la productividad del maíz en sistemas cada vez más exigentes.