Los cultivos de servicio ganarÃan protagonismo en la campaña invernal
Especialistas del INTA, FAUBA y la UNMdP destacaron el potencial de la colza, la carinata y la camelina como alternativas complementarias que permiten cuidar el lote y optimizar la productividad a largo plazo sin competir con el trigo.
Leonardo Coll, especialista del INTA Paraná, detalló que, aunque están emparentadas, la colza y la carinata tienen perfiles estratégicos distintos. Sin embargo, ambas comparten una regla de oro: la ventana de implantación es determinante. "Cualquier retraso penaliza la productividad", advirtió.
Para una producción exitosa, Coll recomendó la elección de lotes fértiles, no encharcables y, fundamentalmente, libres de residuos de herbicidas del grupo de las ALS, a los que la colza es muy susceptible. En cuanto a la siembra, precisó que no debe superar los 3 centÃmetros de profundidad para garantizar una emergencia rápida y lograr una densidad de 50 a 80 plantas por metro cuadrado. Por el lado de la nutrición, destacó que estas especies son muy exigentes en azufre, por lo que sugirió aportes de entre 20 y 30 kg/ha.
Por su parte, Daniela Becheran (FAUBA) presentó a la camelina como una herramienta de diversificación todavÃa novedosa en el paÃs. Su gran ventaja competitiva es su ciclo corto, que permite reemplazar el barbecho invernal y entregar el lote limpio para el cultivo subsiguiente.
"Es muy fácil de manejar una vez que logramos una buena implantación", afirmó Becheran. Al ser un cultivo de arranque inicial lento, la investigadora recomendó reducir la distancia entre hileras para mejorar su capacidad de competencia frente a las malezas y asegurar una densidad de siembra de entre 10 y 15 kg/ha.
Finalmente, Walter Carciochi (FCA, UNMdP) analizó el impacto de los cultivos de servicio (CS) y remarcó que la clave del éxito reside en una planificación rigurosa, donde lo primero sea elegir la especie en función del servicio ecosistémico que se esté buscando. Respecto a los resultados concretos, señaló que la combinación de vicia previo al maÃz resulta sumamente rentable, especialmente en años húmedos donde la respuesta del cereal es positiva.
Asimismo, destacó que es vital ajustar el manejo del nitrógeno según el momento de terminación del cultivo de servicio para maximizar la eficiencia y optimizar la sincronización de los nutrientes. Como conclusión, Carciochi subrayó que el verdadero impacto de estas coberturas sobre la productividad no debe medirse por los números de una sola campaña, sino que debe ser evaluado necesariamente en el mediano y largo plazo.