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Agropiro

El agropiro reveló su mayor fortaleza bajo tierra

Un estudio del INTA mostró que esta pastura clave para el sudoeste bonaerense sostiene una biomasa radical estable y mejora la captación de agua en ambientes semiáridos.

En cuanto al aprovechamiento, se observaron diferencias en el inicio, la frecuencia, la intensidad, los descansos y la carga animal. En este sentido, el extensionista del INTA Médanos, Juan Pablo Vasicek, señaló: "Esta diversidad refleja la gran plasticidad de la especie, capaz de adaptarse incluso a manejos subóptimos".

Más carbono y mejores suelos

Aunque el agropiro se destaca por su aporte forrajero, su sistema radical también cumple un papel central en la mejora del suelo. A partir de la biomasa medida, los investigadores estimaron un aporte de aproximadamente 6 toneladas de carbono por hectárea.

"Las raíces son una vía directa de entrada de carbono al suelo. Esto mejora la materia orgánica, la estructura y la capacidad de retención de agua, impactando positivamente en la fertilidad, la estabilidad del sistema y la productividad a largo plazo", señaló Frasier.

Por su parte, el extensionista del INTA Patagones, Guillermo González, destacó que "prácticas como respetar fechas de siembra, permitir un adecuado período de implantación y evitar el sobrepastoreo favorecen un sistema radicular más robusto y una mayor estabilidad productiva".

A pesar de la diversidad de manejos relevados, el agropiro mostró una notable estabilidad en su biomasa radical, lo que refuerza su valor como componente estructural de los sistemas ganaderos extensivos. Como conclusión, Zubiaga afirmó: "En un contexto de creciente variabilidad climática, el desafío productivo no es solo generar forraje, sino sostener los recursos en el tiempo y no poner en riesgo la persistencia de la pastura. Y en ese camino, el agropiro confirma que muchas de las respuestas están, literalmente, bajo tierra".