El INTA advierte sobre el posible impacto de un evento El Niño extremo en Corrientes
Tomando como referencia el histórico evento de 1997-1998, los investigadores alertan sobre el riesgo de excesos hÃdricos, anegamientos e inundaciones que podrÃan afectar a la producción agropecuaria, la infraestructura y las zonas urbanas.
El estudio, titulado "¿Qué podrÃa pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo?", fue desarrollado por los especialistas Ditmar B. Kurtz, Griselda I. Saucedo, Carolina Fernández López y Alba R. Perucca, y busca aportar información para la planificación preventiva frente a un escenario climático que comienza a mostrar señales de preocupación.
Un fenómeno con fuerte impacto sobre el Litoral
Los investigadores recuerdan que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los principales moduladores del clima a escala global y tiene una influencia directa sobre el régimen de precipitaciones del norte argentino. Cuando se desarrolla la fase cálida conocida como El Niño, las aguas superficiales del océano PacÃfico ecuatorial registran temperaturas superiores a las normales, alterando la circulación atmosférica y favoreciendo lluvias por encima de los valores habituales en amplias regiones de Sudamérica. En Corrientes, estos eventos suelen traducirse en la formación de extensas áreas encharcadas, anegadas e inundadas, afectando tanto a las poblaciones urbanas como a la infraestructura vial, energética y productiva. El sector agropecuario es uno de los más vulnerables. Los excesos de agua pueden provocar pérdidas en cultivos anuales y perennes, reducción de rendimientos, deterioro de la calidad de los granos, proliferación de enfermedades y mortandad de animales, entre otras consecuencias.
Los excesos de agua pueden provocar pérdidas en cultivos anuales y perennes, reducción de rendimientos, deterioro de la calidad de los granos, proliferación de enfermedades y mortandad de animales, entre otras consecuencias.
Las señales que observa el INTA
El informe destaca que, hacia mediados de mayo de 2026, el océano PacÃfico ecuatorial estaba experimentando una rápida transición hacia condiciones compatibles con un evento El Niño. Si bien las anomalÃas mensuales de la temperatura superficial del mar (TSM) todavÃa se encontraban próximas al umbral que define oficialmente el fenómeno, los registros semanales mostraban un calentamiento considerablemente más acelerado. Según los especialistas, esta tendencia indica que los promedios estacionales podrÃan incrementarse de manera significativa durante los próximos meses, consolidando el pasaje desde condiciones neutrales hacia una fase El Niño. Los pronósticos elaborados por el Centro de Estudios Climáticos CCSR/IRI refuerzan esta posibilidad. El último informe asigna una probabilidad del 98% a la ocurrencia de El Niño durante el perÃodo comprendido entre mayo y julio de 2026, mientras que la probabilidad de permanencia de condiciones neutrales apenas alcanza el 2%. Además, los modelos climáticos proyectan que el fenómeno podrÃa mantenerse activo durante gran parte de 2026 e incluso extenderse al verano austral de 2027.
El último informe asigna una probabilidad del 98% a la ocurrencia de El Niño durante el perÃodo comprendido entre mayo y julio de 2026, mientras que la probabilidad de permanencia de condiciones neutrales apenas alcanza el 2%
Un evento que podrÃa intensificarse
De acuerdo con el análisis presentado por el INTA, existe un 82% de probabilidad de que El Niño se desarrolle plenamente entre mayo y julio de 2026 en la denominada región oceánica 3.4 del PacÃfico, considerada uno de los principales indicadores del fenómeno. Los investigadores señalan que los efectos sobre el norte argentino suelen manifestarse aproximadamente dos meses después del inicio del calentamiento oceánico, por lo que los impactos más notorios podrÃan comenzar a observarse hacia septiembre. Asimismo, las probabilidades de persistencia del fenómeno durante el verano 2026-2027 alcanzan el 96%, mientras que la intensidad proyectada podrÃa ubicarse entre categorÃas moderadas, fuertes o incluso muy fuertes. Por esta razón, recomiendan mantener un seguimiento permanente de las actualizaciones meteorológicas y de los sistemas de monitoreo climático de corto plazo.
El antecedente de 1997-1998
El trabajo toma como referencia el episodio de El Niño 1997-1998, considerado uno de los más intensos del siglo XX y responsable de precipitaciones extraordinarias en gran parte del paÃs. Los especialistas aclaran que resulta poco probable que se repitan exactamente las mismas condiciones observadas durante aquel evento. Sin embargo, consideran que ese antecedente permite dimensionar la capacidad de respuesta del territorio correntino frente a escenarios extremos de lluvias. En este sentido, remarcan que los resultados del estudio deben interpretarse como una herramienta para la prevención y la planificación, más que como una predicción exacta de lo que ocurrirá en los próximos meses.
Un territorio naturalmente condicionado por el agua
Los investigadores destacan además una caracterÃstica propia de Corrientes que amplifica la sensibilidad frente a los excesos hÃdricos: la gran presencia natural de ambientes acuáticos. En perÃodos considerados normales, aproximadamente el 38% de la superficie provincial se encuentra cubierta por agua, una proporción que evidencia la estrecha relación entre la dinámica hÃdrica y el funcionamiento de los ecosistemas correntinos. Ante este contexto, un incremento significativo de las precipitaciones podrÃa traducirse rápidamente en una expansión de áreas inundadas y en mayores dificultades para la actividad productiva y el transporte.
La importancia de la prevención
Desde el INTA subrayan que la principal utilidad del trabajo radica en identificar las zonas más sensibles de la provincia y brindar información que contribuya a la toma de decisiones anticipadas. El objetivo es que organismos públicos, productores agropecuarios, municipios y entidades vinculadas a la gestión del riesgo cuenten con herramientas para fortalecer la planificación, mejorar los sistemas de alerta temprana y prepararse frente a posibles escenarios de exceso hÃdrico. Aunque todavÃa existe incertidumbre sobre la evolución definitiva del fenómeno, los especialistas coinciden en que las señales actuales justifican un monitoreo permanente y una preparación preventiva para minimizar los impactos de un eventual episodio de El Niño de gran intensidad sobre Corrientes y la región.