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Arroz

El arroz activa su Mesa Sectorial para medir emisiones y ganar competitividad

Con mercados cada vez más exigentes, el Programa Argentino de Carbono Neutral convoca a la cadena arrocera a diseñar su propio calculador de huella de carbono, una herramienta clave para defender la eficiencia de la producción local sin "fórmulas de escritorio".

PACN). Se trata de una iniciativa privada y sin fines de lucro impulsada por las principales Bolsas de Cereales y de Comercio del país (Chaco, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Bahía Blanca), que cubre todas las regiones productivas de la Argentina.

El diferencial del PACN radica en su metodología. A diferencia de los calculadores internacionales genéricos, que no reflejan la realidad local y terminan arrojando valores de huella de carbono elevados que pueden excluir a un productor de un contrato, el programa modeliza las cadenas a partir de la realidad argentina. Alineado con los estándares internacionales ISO 14067 (huella de carbono por producto) e ISO 14040 (análisis de ciclo de vida), el PACN busca medir el impacto "de la cuna a la puerta" en la producción agrícola. No se publican promedios sectoriales ni se exponen datos individuales: el objetivo es construir la herramienta para que cada empresa obtenga su propia "foto" o línea de base.

Cómo funciona la Mesa de Arroz y qué beneficios ofrece al productor

El PACN ya cuenta con calculadores exitosos en funcionamiento para las cadenas de oleaginosas, maíz, sorgo, trigo, cebada, lácteos, porcinos y crucíferas, un ecosistema que nuclea a unos 120 miembros y al que ahora se suma el arroz. Este proceso de trabajo sectorial se extiende entre ocho y nueve meses mediante encuentros virtuales, y consiste en traducir los datos de actividad habituales del establecimiento, como el consumo de gasoil, la energía eléctrica, los fertilizantes, los insumos y los residuos, en dióxido de carbono equivalente.

Para lograr un motor de cálculo preciso y adaptado a la realidad local, las empresas participan bajo un estricto acuerdo de confidencialidad mediante dos modalidades bien definidas. Por un lado, los casos testigo facilitan datos cuali y cuantitativos reales para calibrar las fórmulas, mientras que las empresas revisoras testean el calculador en hueco para verificar que la herramienta se ajuste a su dinámica productiva sin necesidad de exponer sus registros iniciales.

De acuerdo con los lineamientos del programa, formar parte de esta mesa sectorial genera un doble beneficio. En primera instancia, otorga la capacidad de influir directamente en las decisiones del modelo, definiendo qué tipologías de manejo, metodologías de trabajo y subproductos específicos se incorporen a la plataforma. En segundo lugar, el proceso promueve una transferencia de capacidades hacia los equipos de trabajo, preparándolos para sostener y actualizar el cálculo de la huella, al tratarse de un indicador que debe iterarse en el tiempo. Asimismo, el solo hecho de participar otorga el derecho al uso del sello de membresía institucional, un activo de comunicación con reconocimiento nacional e internacional.

El verdadero valor del calculador aparece al vincularlo con el Manual de Buenas Prácticas Ambientales. Dado que la huella de carbono tiene como denominador el rendimiento obtenido por hectárea, la eficiencia en los procesos es la clave para bajar el indicador. En ese sentido, la herramienta tiene el potencial de evaluar el impacto de diferentes acciones de reducción antes de implementarlas: ¿Qué pasa si cambio a una energía fotovoltaica? ¿Cuánto altera el número si utilizo otro fertilizante o si optimizo la logística para evitar un flete vacío en el retorno?

Desde el programa sintetizan el espíritu de la iniciativa bajo una premisa clara: "Estamos buscando el mejor vehículo que nos deje demostrar el impacto positivo que tienen los sistemas productivos argentinos para obtener la nota más competitiva y eficiente".

Próximos pasos: Cómo sumarse

Para activar formalmente la Mesa de Arroz, el programa requiere una base mínima de entre 10 y 15 empresas participantes (la mesa porcina, por ejemplo, llegó a 37 miembros, diluyendo significativamente los costos). Al ser una iniciativa sin fines de lucro, los costos de coordinación y consultoría sectorial se financian colectivamente entre las empresas participantes, representando montos accesibles para cualquier estructura productiva.

Los productores, industrias y actores de la cadena interesados en formar parte del diseño de la herramienta ambiental del arroz argentino pueden coordinar su participación escribiendo al mail del programa: carbononeutro@bc.org.ar.