Congreso Nacional CRA: palabras de apertura de Rubén Ferrero
El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas abrió el Congreso CRA 2012 que se lleva a cabo en el Hilton Hotel de Buenos Aires.
Organizar el Congreso de CRA supone cada año un desafÃo. En primer lugar porque aspiramos a encontrar un tema que nos convoque en nuestra condición de argentinos integrantes de CRA. Y también porque ambicionamos a que además de reunirnos y fortalecer vÃnculos podamos reflexionar acerca de qué nos pasa y podamos volver, cada uno a nuestro lugar, con propuestas y con la intención renovada y firme de seguir participando.
Que ustedes estén hoy acá habla de compromiso. Sabemos que para la gran mayorÃa venir supone un esfuerzo, pero ese compromiso, la voluntad de participación y la satisfacción de la pertenencia movilizan y sirven como disparadores para plantearnos inquietudes, para intercambiar opiniones y formular propuestas en un marco de tanta amplitud como participantes haya. En un marco que nos permita plantearnos y replantearnos, y celebrar la diversidad en esta pertenencia que nos une y nos motiva.
De modo que agradezco la presencia de todos ustedes, como asà también la de los prestigiosÃsimos disertantes que nos van a acompañar a lo largo de toda esta jornada. Y muy especialmente quiero agradecer a la Señora Josefina Semillán Dartiguelongue por su labor en pro de este Congreso, por haberse puesto a disposición de CRA para que hoy estemos reunidos aquÃ. Muchas gracias, Josefina, es un lujo y un placer tenerla con nosotros.
Y precisamente cuando hablamos de convocar es justo y necesario citarla a Josefina, que nos recuerda siempre que CONVOCAR es VOCAR CON. Bueno, esta es básicamente la idea de este año. Analizar las cosas sobre las que podemos vocar juntos, cada uno desde su rol, cada uno desde su mirada y su perspectiva, para no quedarnos en la coyuntura ni en la queja, y asà poder modificarlas, cambiarlas, y encontrar una instancia superadora.
Pertenecer es formar parte de. El sentido de pertenencia supone arraigo a algo que se considera importante, implica lazos de cohesión y crea una atmósfera de colaboración que promueve y genera acciones conjuntas. Para la gente de campo el arraigo y la pertenencia son sensaciones, sentimientos que se llevan desde el nacimiento. La tierra genera arraigo, y uno le pertenece inevitablemente en un inescindible vÃnculo que trasciende, incluso, varias generaciones.
Estamos viviendo un momento algo complicado si como ciudadanos pretendemos tener una visión crÃtica de la realidad polÃtica y social que atravesamos. Estamos en democracia, pero este gobierno que eligió el pueblo va mostrando rasgos claramente autoritarios. El debate no existe y el pensamiento único pretende desplazar al pensamiento crÃtico y anularlo.
Hay un gran deterioro de la calidad institucional, y sabemos que no hay organización republicana sin instituciones.
Cuando los principios republicanos (la división de poderes, el imperio de la ley, la transparencia en los procedimientos, la libertad de prensa) dejan de respetarse el sistema se degrada inexorablemente, aunque algunos sectores puedan sacar beneficios de ese incumplimiento.
Históricamente, los paÃses que han crecido son los que tienen instituciones sólidas y las respetan. Y tienen poderes equilibrados e independientes entre sà que defienden la vida, los derechos y los bienes de sus habitantes. El estricto cumplimiento de las normas y el respeto a la institucionalidad de un paÃs crea las condiciones para que se generen el crecimiento y la riqueza, y la seguridad jurÃdica valor fundamental y condición indispensable para vivir en una sociedad organizada- posibilita la justicia distributiva.
En las democracias de calidad no se humilla desde el poder: desde el poder se respeta y se crean las condiciones para que no haya privilegiados y postergados. Porque cuando esa brecha es profunda también se profundizan la división y el resentimiento.
Los paÃses tienen un gran elemento de movilidad social que es la educación. Internacionalmente Argentina está en el lugar 51 de 57 y descendió a casi el último lugar en América Latina en las pruebas de calidad de la educación. Hoy la educación pretende politizarse, se han descuidado su calidad y la de sus contenidos, y esto hace más difÃcil que los alumnos desarrollen un pensamiento crÃtico con bases sólidas. Ni qué decir de aquellos 600.000 jóvenes que hoy están fuera del sistema escolar. Pocas herramientas tendrá para decidir su futuro ese 50 % de chicos que hoy abandonan el secundario. Es muy probable que en ese vacÃo de contenidos entren otras ideas que reemplacen la cultura del trabajo por la de la dádiva. Definitivamente, no es lo que queremos para nuestros hijos.
Las ideologÃas intolerantes paralizan a la sociedad, y llenan de incertidumbre la expectativa cÃvica de sus ciudadanos. Por eso creo que es un muy buen momento para juntarnos a reflexionar, para bajar el nivel de irritación y, desde la pertenencia, detenernos un instante a pensar en el futuro. No para resignarnos ni hacer concesiones, por el contrario, para replantearnos qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.
En CRA tenemos un valioso capital en los Ateneos, donde la vitalidad, la fuerza y el dinamismo de sus jóvenes es fuente y garantÃa de cambio, de creación y de innovación. Es muy importante que en el marco de su trabajo comunitario los propios jóvenes tomen conciencia de la importancia del aprendizaje compartido, de la posibilidad de escuchar y ser escuchados y del enriquecimiento y desarrollo que generan y les genera esa participación.
Sólo participando podremos consensuar y llevar a cabo los cambios que necesitamos. Sólo participando podremos salvaguardar la institucionalidad de la República desde un responsable rol de ciudadanos comprometidos y atentos.
Sólo vocando-con. Vocar-con no es sólo una posibilidad. Es una obligación cuya cuenta rendiremos en el futuro a los que nos sigan en el camino.
Muchas gracias.