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Crisis recurrentes que golpean a la avicultura y amenazan el entramado productivo

Nota de la comisión de avicultura de CRA.

Hay historias que, lamentablemente, parecen repetirse en la cadena avícola argentina. Los ceses de actividades o quiebras de empresas del sector han dejado, en distintos momentos, una extensa lista de damnificados, afectando tanto a trabajadores como a productores integrados que dependen de la continuidad operativa de estas firmas. Los antecedentes de situaciones similares incluyen casos como San Sebastián, Praver y Cresta Roja. 

Hoy, la preocupación vuelve a instalarse con la delicada coyuntura que atraviesa Granja Tres Arroyos, una de las principales compañías avícolas del país. La empresa ha implementado procesos de reestructuración que incluyeron cierres de plantas, atrasos salariales y ajustes operativos, en un contexto de crisis financiera y productiva que genera incertidumbre en toda la cadena. Distintos factores han sido determinantes en las crisis del sector. 

En algunos casos, incidieron escenarios económicos adversos o estructuras de costos difíciles de sostener. En otros, situaciones sanitarias y comerciales, como el impacto de la hepatitis y la caída de exportaciones. Si bien en el caso actual aún no existen elementos concluyentes que permitan determinar las causas definitivas de la crisis, es evidente que el escenario proyecta un fuerte impacto social y productivo, especialmente en regiones donde la actividad avícola constituye uno de los pilares del desarrollo económico local. 

Pero como la única verdad es la realidad, hoy los productores atraviesan situaciones de zozobra e imprevisibilidad, ya que no hay certidumbre alguna. Por un lado, la producción y la provisión de alimentos en las granjas ya comienza a ser una incógnita y se han iniciado situaciones de desabastecimiento. 

Del mismo modo, la cadena de pagos empieza a romperse con consecuencias profundamente dañosas. En definitiva, el panorama es complejo, triste y nefasto para el primer eslabón de la cadena productiva, quienes no tienen posibilidades de redefinir ni transformar su actividad, hecho que indefectiblemente los deja en las puertas del quebranto. 

Frente a este contexto, desde Confederaciones Rurales Argentinas entendemos necesario avanzar hacia procesos de diálogo responsable entre todos los actores involucrados, acompañados por la participación activa del Estado y el análisis de los organismos judiciales correspondientes. 

La transparencia y el abordaje integral de la problemática serán claves para proteger la continuidad de la producción, el empleo y la sustentabilidad de las economías regionales vinculadas a la avicultura.

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