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Vendimia 2026: más volumen proyectado, pero con un escenario que sigue en tensión

A pesar de la estimación de un aumento de entre 5% y 10% en la cosecha respecto de 2025, la falta de datos precisos, la incertidumbre climática y un contexto económico adverso mantienen al sector en un equilibrio momentáneo, sostenido en gran parte por el rol de las cooperativas.

Según estimaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el volumen de la vendimia 2026 podría ubicarse entre 5% y 10% por encima del registrado en 2025. Sin embargo, lejos de generar entusiasmo, el dato es leído con cautela en un contexto atravesado por la incertidumbre climática, la caída del consumo y las dificultades para proyectar con precisión la producción.

De acuerdo con el secretario de prensa de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), Daniel Romero: "Hoy no hay una proyección certera porque se dejó de relevar sistemáticamente los viñedos, que era lo que permitía estimar el volumen de producción". En esa línea, advierte: "la tendencia de los últimos años viene mostrando una baja interanual", por lo que el dato oficial deberá contrastarse con el avance real de la cosecha.

El clima, un factor determinante

Durante 2025, las olas de calor extremo registradas en provincias como Mendoza y San Juan aceleraron los procesos de maduración, alterando los tiempos habituales de cosecha y afectando la calidad del fruto. A ese escenario se sumaron granizadas y la aparición de plagas que redujeron el rendimiento en varias zonas productivas.

Aunque se trata de una planta resistente, su ciclo natural se ve cada vez más alterado por eventos extremos, plagas y enfermedades. "Es una planta noble, que se adapta, pero hoy está en una situación de vulnerabilidad permanente". Y agrega: "Hubo gran parte de la cosecha que se perdió y no pudo destinarse ni siquiera a mosto. La planta está cada vez más expuesta".

Realidades diferentes con un mismo trasfondo

Mientras en el país comienzan a emerger nuevas zonas vitivinícolas, Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta continúan concentrando el núcleo histórico de la actividad y arrastran desafíos estructurales propios. De acuerdo con el secretario de FOEVA: "Las provincias tienen contextos diferentes, pero la tendencia general es similar". Y añade: "No se espera un salto productivo fuerte, sino más bien un escenario de estabilidad o leve caída".

Más que una actividad económica

En reciente informe presentado por la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas explica que el cooperativismo vitivinícola aporta $184.430 millones en Valor Agregado, lo que representa cerca del 30% de la industria vitivinícola mendocina. En términos macroeconómicos, la vitivinicultura en su conjunto genera el 12,4% del Producto Bruto Geográfico de Mendoza, mientras que las cooperativas nucleadas en ACOVI concentran el 3,4% del PBG provincial.

Uno de los ejes centrales del trabajo es el impacto en el empleo y la distribución del ingreso. El sistema cooperativo incorpora al mercado laboral más de 10.000 puestos de trabajo entre producción primaria, elaboración y fraccionamiento, y genera más de $72.000 millones en salarios, consolidándose como un actor clave en las zonas rurales y productivas de la provincia.

El presidente de ACOVI, Fabián Ruggieri, destacó: "Los datos son absolutamente contundentes de lo que nosotros preveíamos que representaba el sistema cooperativo". Y agregó: "Frente al difícil momento que atraviesa la vitivinicultura, los datos nos muestran que la economía de escala es el camino para hacerle frente a los desafíos que tenemos como sector".

La agenda laboral en la vendimia

La vendimia sigue siendo la etapa de mayor intensidad de trabajo y el momento donde se definen salarios y condiciones laborales. En este sentido, Romero señala: "El salario se define en paritarias a nivel nacional, pero la diferencia muchas veces se negocia directamente al pie del viñedo".

Actualmente, el rol del trabajador se encuentra amenazado, de acuerdo con el representante de FOEVA: "La actividad se está tecnificando cada vez más y eso reduce la demanda de mano de obra". Este cambio de paradigma, está respaldada en "los altos costos impositivos, que llevan a que algunas empresas incorporen tecnología importada o soluciones de países vecinos, como Chile" según señala el secretario de prensa.

Una vez más, la vendimia vuelve a exponer el rol central de la vitivinicultura en las economías regionales. El leve repunte proyectado en el volumen de uva no alcanza por sí solo para disipar las incertidumbres, pero sí pone en evidencia la importancia de sostener el empleo, los ingresos y la escala productiva a través de modelos asociativos. En este sentido, cada vendimia refleja el pulso económico y social de una de las economías regionales más emblemáticas del agro argentino y pone sobre la mesa los obstáculos que deberá atravesar en 2026. 

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