Inseguridad rural: Una tragedia que se repite Comunicado de CRA.
El amplio entramado de familias y personas que componen la red de Confederaciones Rurales Argentinas vuelve a despertar, una vez m醩, atravesado por una profunda congoja y una indignaci髇 que ya no admite silencios.
Hace pocos a駉s, en Misiones, la violencia le arrebat� la vida al productor Rodolfo Weber. Hoy, con la misma impotencia, enfrentamos una nueva tragedia: el asesinato del productor Melchor Baltazar "Pitoy" D韆z en La Cruz, Corrientes.
No se trata de un hecho aislado. Es la reiteraci髇 de una realidad que se ha vuelto insoportable.
Un hombre de 75 a駉s, dedicado al trabajo y a la producci髇, fue ultimado en su propio establecimiento rural, en el lugar donde construy� su vida. Delincuentes ejercieron la violencia m醩 extrema para consumar un robo.
La escena se repite: campo, aislamiento y violencia sin l韒ites.
Quienes trabajamos y vivimos en el campo recorremos hoy nuestros establecimientos con una inseguridad creciente, incluso en los lugares m醩 alejados, donde antes reinaba la tranquilidad. Ese espacio ya est� quebrado.
Hoy cualquiera de nosotros puede ser Weber. Hoy cualquiera de nosotros puede ser D韆z.
No estamos ante una percepci髇, sino ante hechos concretos que configuran un cuadro de desprotecci髇 estructural en el interior productivo.
Desde Confederaciones Rurales Argentinas solicitamos de manera urgente: el inmediato esclarecimiento del hecho, la identificaci髇, detenci髇 y condena de los responsables, y la implementaci髇 de pol韙icas efectivas de prevenci髇 del delito rural.
No alcanza con investigar despu閟. Es imprescindible prevenir antes.
La producci髇 agropecuaria no puede desarrollarse en un contexto de miedo ni sobre la vulnerabilidad de quienes trabajan en condiciones de aislamiento. Cada hecho de esta naturaleza destruye una vida, desgarra familias y erosiona la confianza social.
El Estado no puede llegar tarde. No puede ser espectador. No puede naturalizar esta escalada de violencia.
No queremos m醩 explicaciones. Queremos resultados.
Hoy despedimos a Melchor Baltazar "Pitoy" D韆z con la certeza de que su muerte no puede ser una m醩.
Porque cuando matan a un productor en su campo, no es solo una v韈tima individual: es un golpe a toda la Argentina productiva.
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El amplio entramado de familias y personas que componen la red de Confederaciones Rurales Argentinas vuelve a despertar, una vez m醩, atravesado por una profunda congoja y una indignaci髇 que ya no admite silencios. Hace pocos a駉s, en Misiones, la violencia le arrebat� la vida al productor Rodolfo Weber. Hoy, con la misma impotencia, enfrentamos una nueva tragedia: el asesinato del productor Melchor Baltazar "Pitoy" D韆z en La Cruz, Corrientes.
No se trata de un hecho aislado. Es la reiteraci髇 de una realidad que se ha vuelto insoportable. Un hombre de 75 a駉s, dedicado al trabajo y a la producci髇, fue ultimado en su propio establecimiento rural, en el lugar donde construy� su vida. Delincuentes ejercieron la violencia m醩 extrema para consumar un robo.
La escena se repite: campo, aislamiento y violencia sin l韒ites.
Quienes trabajamos y vivimos en el campo recorremos hoy nuestros establecimientos con una inseguridad creciente, incluso en los lugares m醩 alejados, donde antes reinaba la tranquilidad. Ese espacio ya est� quebrado. Hoy cualquiera de nosotros puede ser Weber. Hoy cualquiera de nosotros puede ser D韆z.
No estamos ante una percepci髇, sino ante hechos concretos que configuran un cuadro de desprotecci髇 estructural en el interior productivo.
Desde Confederaciones Rurales Argentinas solicitamos de manera urgente: el inmediato esclarecimiento del hecho, la identificaci髇, detenci髇 y condena de los responsables, y la implementaci髇 de pol韙icas efectivas de prevenci髇 del delito rural.
No alcanza con investigar despu閟. Es imprescindible prevenir antes.
La producci髇 agropecuaria no puede desarrollarse en un contexto de miedo ni sobre la vulnerabilidad de quienes trabajan en condiciones de aislamiento. Cada hecho de esta naturaleza destruye una vida, desgarra familias y erosiona la confianza social.
El Estado no puede llegar tarde. No puede ser espectador. No puede naturalizar esta escalada de violencia. No queremos m醩 explicaciones. Queremos resultados.
Hoy despedimos a Melchor Baltazar "Pitoy" D韆z con la certeza de que su muerte no puede ser una m醩. Porque cuando matan a un productor en su campo, no es solo una v韈tima individual: es un golpe a toda la Argentina productiva.
