Se complicó el abastecimiento de trigo y creció la preocupación en molinosPese a una cosecha histórica, los molinos advierten dificultades para abastecerse del cereal y temen no cumplir con las expectativas de mayor actividad.
La campaña triguera 2025/26 dejó un volumen récord para la Argentina, pero esa abundancia no se está trasladando a la industria molinera. Es por eso que los molinos harineros atraviesan un escenario de preocupación por la escasez de partidas aptas para panificación y por las dificultades para conseguir el cereal en los volúmenes que requiere el sector.
En este marco, el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, advirtió: "La cosecha argentina de trigo 2025/26 fue de 27,9 millones de toneladas, es decir, un 50% más que en 2024/25, y el crecimiento de la molienda está muy lejos de reflejar esa dinámica".
El problema no pasa solo por la cantidad disponible, sino también por la calidad. Desde el inicio del ciclo comercial, en diciembre pasado, el sector ya advertía dificultades para encontrar partidas con condiciones adecuadas para la elaboración de harina panadera.
En esta línea, Cifarelli añadió: "Cuando comenzó el ciclo comercial del trigo 2025/26, en diciembre pasado, se advertía un problema generalizado de calidad, pero jamás se proyectó que, con una cosecha histórica, podríamos llegar a tener problemas de abastecimiento".
Al 15 de abril, la exportación había comprado 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26, frente a las 9,66 millones adquiridas en la misma fecha del año anterior. En cambio, la molinería acumulaba compras por 2,60 millones de toneladas, prácticamente en línea con las 2,65 millones registradas al 15 de abril de 2025.
"Como sucede habitualmente, la molinería es el sector que ofrece los mejores precios porque está dispuesta a reconocer las partidas con calidad panadera, que ciertamente no abundan en la presente campaña", señaló Cifarelli.
Y añadió: "Sin embargo, aún ofertando precios muy superiores a los del promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes que el sector requiere, lo que genera una genuina inquietud en la molinería".
Entre las posibles causas, el sector apunta a la liquidez generada por las ventas de maíz temprano, que también tuvo una cosecha importante. Además, señaló el deterioro del valor relativo del trigo frente a los fertilizantes, cuyo precio aumentó en los últimos meses.
"Como sector confiábamos en la posibilidad de tener una mayor actividad en la presente campaña y eso nos entusiasmaba, pero a este ritmo de compras de trigo no vamos a poder cumplir tales expectativas", alertó Cifarelli.
La Secretaría de Agricultura proyecta para 2025/26 un procesamiento interno de 7,20 millones de toneladas, por encima de los 6,46 y 6,45 millones de los dos ciclos anteriores. Sin embargo, desde la industria advierten que ese objetivo podría quedar comprometido si no se normaliza el flujo de cereal.
En pocas palabras, Cifarelli resumió: "Si se mantiene en el tiempo la situación vigente, no llegaremos a cumplir con la expectativa de crecimiento y eso representa menos trabajo argentino y menos valor agregado en origen".
En este contexto, la situación deja en evidencia una tensión estructural del mercado triguero argentino, donde la cantidad no siempre garantiza disponibilidad efectiva para la industria. La combinación de problemas de calidad, decisiones comerciales de los productores y una dinámica exportadora más activa expone la fragilidad del abastecimiento interno, incluso en campañas récord.
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La campaña triguera 2025/26 dejó un volumen récord para la Argentina, pero esa abundancia no se está trasladando a la industria molinera. Es por eso que los molinos harineros atraviesan un escenario de preocupación por la escasez de partidas aptas para panificación y por las dificultades para conseguir el cereal en los volúmenes que requiere el sector.
En este marco, el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, advirtió: "La cosecha argentina de trigo 2025/26 fue de 27,9 millones de toneladas, es decir, un 50% más que en 2024/25, y el crecimiento de la molienda está muy lejos de reflejar esa dinámica".
El problema no pasa solo por la cantidad disponible, sino también por la calidad. Desde el inicio del ciclo comercial, en diciembre pasado, el sector ya advertía dificultades para encontrar partidas con condiciones adecuadas para la elaboración de harina panadera.
En esta línea, Cifarelli añadió: "Cuando comenzó el ciclo comercial del trigo 2025/26, en diciembre pasado, se advertía un problema generalizado de calidad, pero jamás se proyectó que, con una cosecha histórica, podríamos llegar a tener problemas de abastecimiento".
Al 15 de abril, la exportación había comprado 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26, frente a las 9,66 millones adquiridas en la misma fecha del año anterior. En cambio, la molinería acumulaba compras por 2,60 millones de toneladas, prácticamente en línea con las 2,65 millones registradas al 15 de abril de 2025.
"Como sucede habitualmente, la molinería es el sector que ofrece los mejores precios porque está dispuesta a reconocer las partidas con calidad panadera, que ciertamente no abundan en la presente campaña", señaló Cifarelli.
Y añadió: "Sin embargo, aún ofertando precios muy superiores a los del promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes que el sector requiere, lo que genera una genuina inquietud en la molinería".
Entre las posibles causas, el sector apunta a la liquidez generada por las ventas de maíz temprano, que también tuvo una cosecha importante. Además, señaló el deterioro del valor relativo del trigo frente a los fertilizantes, cuyo precio aumentó en los últimos meses.
"Como sector confiábamos en la posibilidad de tener una mayor actividad en la presente campaña y eso nos entusiasmaba, pero a este ritmo de compras de trigo no vamos a poder cumplir tales expectativas", alertó Cifarelli.
La Secretaría de Agricultura proyecta para 2025/26 un procesamiento interno de 7,20 millones de toneladas, por encima de los 6,46 y 6,45 millones de los dos ciclos anteriores. Sin embargo, desde la industria advierten que ese objetivo podría quedar comprometido si no se normaliza el flujo de cereal.
En pocas palabras, Cifarelli resumió: "Si se mantiene en el tiempo la situación vigente, no llegaremos a cumplir con la expectativa de crecimiento y eso representa menos trabajo argentino y menos valor agregado en origen".
En este contexto, la situación deja en evidencia una tensión estructural del mercado triguero argentino, donde la cantidad no siempre garantiza disponibilidad efectiva para la industria. La combinación de problemas de calidad, decisiones comerciales de los productores y una dinámica exportadora más activa expone la fragilidad del abastecimiento interno, incluso en campañas récord.

