La baja de la urea mejora el panorama del trigo y el recorte de área se reduce al 12%El descenso del precio de la urea mejoró las expectativas para la campaña 2026/27 y el recorte de superficie pasó del 17% al 12%. Sin embargo, productores mantienen cautela por los altos costos y la incertidumbre comercial.
La caída en el precio de la urea comenzó a cambiar el escenario para la campaña triguera 2026/27 en la región núcleo. En apenas dos semanas, el fertilizante pasó de cotizar cerca de 1.000 dólares a 830 dólares por tonelada y eso permitió moderar el ajuste de superficie previsto para el cereal: el recorte proyectado pasó del 17% al 12%, según el último informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
De esta manera, la región sembraría unas 1,6 millones de hectáreas de trigo, lo que igualmente representaría la cuarta mayor superficie de los últimos 17 años. Aun así, el entusiasmo de los productores sigue condicionado por los altos costos, las recientes compras de fertilizantes a precios más elevados y las dificultades climáticas que generan las persistentes nieblas en gran parte del este de la región.
El fertilizante pasó de cotizar cerca de 1.000 dólares a 830 dólares por tonelada y eso permitió moderar el ajuste de superficie previsto para el cereal: el recorte proyectado pasó del 17% al 12%
El informe destaca que la campaña fina arranca con un escenario hídrico excepcional. Los perfiles de humedad se encuentran muy cargados y los especialistas proyectan la consolidación de un evento "Niño" al menos moderado durante la primavera, condiciones consideradas muy favorables para los cereales.
Sin embargo, la planificación ya estaba prácticamente definida antes de la baja reciente de la urea y de las medidas oficiales sobre derechos de exportación. En muchas zonas, los productores ya incorporaron gran parte del fertilizante al suelo durante la presiembra. "Ya se enterró una urea pagada más cara", remarcan los técnicos consultados. A esto se suman las complicaciones climáticas. Las nieblas persistentes y la elevada humedad ambiental dificultaron el avance de las labores, especialmente en el este de la región. En localidades como Aldao reconocen que el escenario "no ayuda a tener ánimos de sumar más hectáreas".
Diferencias regionales
Las decisiones productivas muestran importantes contrastes entre zonas. En Marcos Juárez, la caída proyectada del área triguera sigue ubicándose entre 30% y 40%, mientras que en Los Quirquinchos anticipan una retracción "muy fuerte", superior al 30%. En Bigand, el recorte se mantiene entre 25% y 30%. En cambio, otras zonas comenzaron a mostrar señales más positivas. En General Pinto, la reducción prevista pasó del 20% al 10% tras la baja de la urea. En Villa Amelia esperan ahora una superficie apenas inferior a la del año pasado, mientras que en Pergamino y General Villegas sostienen la necesidad de mantener gramíneas dentro de las rotaciones, por lo que el ajuste sería cercano al 5%. En Junín incluso estiman repetir el área de la campaña pasada.
La fertilización vuelve a ganar protagonismo
La baja del fertilizante también abrió la posibilidad de mejorar los planteos tecnológicos. El año pasado se aplicaron entre 200 y 250 kilos de urea por hectárea al momento de la siembra, con refertilizaciones posteriores gracias a las buenas condiciones climáticas. Este año, inicialmente, muchos productores habían reducido las dosis a niveles considerados "de piso tecnológico", de entre 130 y 150 kilos por hectárea. Sin embargo, en las últimas semanas comenzaron a elevarse nuevamente hasta 170 o 180 kilos por hectárea, y no se descartan nuevas correcciones si el precio continúa bajando. En el centro-sur santafesino, entre Fuentes y Villa Amelia, reconocen que "ahora hay más entusiasmo por mejorar las dosis de nitrógeno". En General Villegas apuntan a mantener planteos de alta productividad, con 180 a 200 kilos de urea por hectárea y posibilidad de refertilizar más adelante. En contraste, en sectores del sur provincial todavía prevalece la cautela. En Bigand y Bombal sostienen que los anuncios oficiales no modificaron las estrategias de manejo y que las dosis iniciales continuarían cerca de los 150 kilos por hectárea, debido al fuerte impacto del fertilizante sobre los costos de producción.
En General Villegas apuntan a mantener planteos de alta productividad, con 180 a 200 kilos de urea por hectárea y posibilidad de refertilizar más adelante.
Retenciones: buena señal, pero insuficiente
Respecto de la reducción de retenciones al trigo, los productores coinciden en que la medida fue bien recibida, aunque insuficiente para cambiar decisiones productivas. En María Susana explican que el alivio fiscal "queda limitado frente al fuerte incremento de costos", con subas cercanas al 60% en fertilizantes y combustibles, además de una inflación anual estimada entre 25% y 30%. En Aldao fueron aún más críticos: "Un 2% es la comisión de un acopio. Con eso no se decide un cultivo", sostuvieron. No obstante, algunos productores admiten que, si continúan bajando los fertilizantes y mejoran las condiciones climáticas, podría crecer el área finalmente implantada.
Avanza la siembra
La siembra de trigo ya cubre el 15% del área proyectada en la región núcleo. El año pasado, para esta misma fecha, las labores aún no habían comenzado debido a los excesos hídricos. Este año ocurre lo contrario: la pérdida de humedad superficial impulsa a adelantar la implantación para aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo. En Marcos Juárez, la implantación ya alcanza entre 40% y 50% del área prevista, mientras que en el sudeste cordobés comenzaron a ingresar las primeras máquinas durante el último fin de semana.
Este año ocurre lo contrario: la pérdida de humedad superficial impulsa a adelantar la implantación para aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo.
Sin lluvias importantes en el corto plazo
En cuanto al clima, el informe señala que entre el 28 de mayo y el 3 de junio se esperan buenas condiciones meteorológicas, con apenas una baja probabilidad de lluvias débiles y aisladas en el centro-oeste de la región GEA entre la noche del 1 y la mañana del 2 de junio. Los especialistas advierten que probablemente sea necesario superar la primera semana de junio para observar un cambio más significativo en el régimen de precipitaciones sobre la región pampeana. Mientras tanto, las reservas de humedad continúan siendo entre regulares y adecuadas, aunque comienzan a mostrar un leve deterioro tras tres semanas consecutivas sin lluvias. Los técnicos estiman que en gran parte de la región se necesitarían entre 10 y 20 milímetros en los próximos quince días para recuperar niveles óptimos de humedad en el suelo.
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La caída en el precio de la urea comenzó a cambiar el escenario para la campaña triguera 2026/27 en la región núcleo. En apenas dos semanas, el fertilizante pasó de cotizar cerca de 1.000 dólares a 830 dólares por tonelada y eso permitió moderar el ajuste de superficie previsto para el cereal: el recorte proyectado pasó del 17% al 12%, según el último informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
De esta manera, la región sembraría unas 1,6 millones de hectáreas de trigo, lo que igualmente representaría la cuarta mayor superficie de los últimos 17 años. Aun así, el entusiasmo de los productores sigue condicionado por los altos costos, las recientes compras de fertilizantes a precios más elevados y las dificultades climáticas que generan las persistentes nieblas en gran parte del este de la región.
El fertilizante pasó de cotizar cerca de 1.000 dólares a 830 dólares por tonelada y eso permitió moderar el ajuste de superficie previsto para el cereal: el recorte proyectado pasó del 17% al 12%
El informe destaca que la campaña fina arranca con un escenario hídrico excepcional. Los perfiles de humedad se encuentran muy cargados y los especialistas proyectan la consolidación de un evento "Niño" al menos moderado durante la primavera, condiciones consideradas muy favorables para los cereales.
Sin embargo, la planificación ya estaba prácticamente definida antes de la baja reciente de la urea y de las medidas oficiales sobre derechos de exportación. En muchas zonas, los productores ya incorporaron gran parte del fertilizante al suelo durante la presiembra. "Ya se enterró una urea pagada más cara", remarcan los técnicos consultados. A esto se suman las complicaciones climáticas. Las nieblas persistentes y la elevada humedad ambiental dificultaron el avance de las labores, especialmente en el este de la región. En localidades como Aldao reconocen que el escenario "no ayuda a tener ánimos de sumar más hectáreas".
Diferencias regionales
Las decisiones productivas muestran importantes contrastes entre zonas. En Marcos Juárez, la caída proyectada del área triguera sigue ubicándose entre 30% y 40%, mientras que en Los Quirquinchos anticipan una retracción "muy fuerte", superior al 30%. En Bigand, el recorte se mantiene entre 25% y 30%. En cambio, otras zonas comenzaron a mostrar señales más positivas. En General Pinto, la reducción prevista pasó del 20% al 10% tras la baja de la urea. En Villa Amelia esperan ahora una superficie apenas inferior a la del año pasado, mientras que en Pergamino y General Villegas sostienen la necesidad de mantener gramíneas dentro de las rotaciones, por lo que el ajuste sería cercano al 5%. En Junín incluso estiman repetir el área de la campaña pasada.
La fertilización vuelve a ganar protagonismo
La baja del fertilizante también abrió la posibilidad de mejorar los planteos tecnológicos. El año pasado se aplicaron entre 200 y 250 kilos de urea por hectárea al momento de la siembra, con refertilizaciones posteriores gracias a las buenas condiciones climáticas. Este año, inicialmente, muchos productores habían reducido las dosis a niveles considerados "de piso tecnológico", de entre 130 y 150 kilos por hectárea. Sin embargo, en las últimas semanas comenzaron a elevarse nuevamente hasta 170 o 180 kilos por hectárea, y no se descartan nuevas correcciones si el precio continúa bajando. En el centro-sur santafesino, entre Fuentes y Villa Amelia, reconocen que "ahora hay más entusiasmo por mejorar las dosis de nitrógeno". En General Villegas apuntan a mantener planteos de alta productividad, con 180 a 200 kilos de urea por hectárea y posibilidad de refertilizar más adelante. En contraste, en sectores del sur provincial todavía prevalece la cautela. En Bigand y Bombal sostienen que los anuncios oficiales no modificaron las estrategias de manejo y que las dosis iniciales continuarían cerca de los 150 kilos por hectárea, debido al fuerte impacto del fertilizante sobre los costos de producción.
En General Villegas apuntan a mantener planteos de alta productividad, con 180 a 200 kilos de urea por hectárea y posibilidad de refertilizar más adelante.
Retenciones: buena señal, pero insuficiente
Respecto de la reducción de retenciones al trigo, los productores coinciden en que la medida fue bien recibida, aunque insuficiente para cambiar decisiones productivas. En María Susana explican que el alivio fiscal "queda limitado frente al fuerte incremento de costos", con subas cercanas al 60% en fertilizantes y combustibles, además de una inflación anual estimada entre 25% y 30%. En Aldao fueron aún más críticos: "Un 2% es la comisión de un acopio. Con eso no se decide un cultivo", sostuvieron. No obstante, algunos productores admiten que, si continúan bajando los fertilizantes y mejoran las condiciones climáticas, podría crecer el área finalmente implantada.
Avanza la siembra
La siembra de trigo ya cubre el 15% del área proyectada en la región núcleo. El año pasado, para esta misma fecha, las labores aún no habían comenzado debido a los excesos hídricos. Este año ocurre lo contrario: la pérdida de humedad superficial impulsa a adelantar la implantación para aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo. En Marcos Juárez, la implantación ya alcanza entre 40% y 50% del área prevista, mientras que en el sudeste cordobés comenzaron a ingresar las primeras máquinas durante el último fin de semana.
Este año ocurre lo contrario: la pérdida de humedad superficial impulsa a adelantar la implantación para aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo.
Sin lluvias importantes en el corto plazo
En cuanto al clima, el informe señala que entre el 28 de mayo y el 3 de junio se esperan buenas condiciones meteorológicas, con apenas una baja probabilidad de lluvias débiles y aisladas en el centro-oeste de la región GEA entre la noche del 1 y la mañana del 2 de junio. Los especialistas advierten que probablemente sea necesario superar la primera semana de junio para observar un cambio más significativo en el régimen de precipitaciones sobre la región pampeana. Mientras tanto, las reservas de humedad continúan siendo entre regulares y adecuadas, aunque comienzan a mostrar un leve deterioro tras tres semanas consecutivas sin lluvias. Los técnicos estiman que en gran parte de la región se necesitarían entre 10 y 20 milímetros en los próximos quince días para recuperar niveles óptimos de humedad en el suelo.

