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La lechería gana escala con tambos que promedian 174 vacas

En junio, la cantidad de tambos cayó 2,56% interanual, mientras los establecimientos de mayor tamaño continúan ganando participación en la producción nacional de leche.

La lechería argentina se achica en cantidad de actores, pero gana en escala. Así lo refleja el informe de junio del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), cuyas cifras mensuales exponen un comportamiento dispar en el corto plazo, pero reafirman una tendencia estructural clara de mediano y largo plazo: el avance sostenido hacia la concentración productiva.

Al evaluar el comportamiento mensual, junio registró una leve contracción del 0,37% en el número de unidades productivas respecto a mayo, compensada por un incremento del 1,91% en la cantidad de vacas totales.

Sin embargo, la perspectiva interanual (junio 2026 vs. junio 2025) refleja el impacto real del achicamiento estructural: se observó una caída del 2,56% en la cantidad de tambos y una reducción del 0,26% en las existencias de vacas. Esta merma en el rodeo representa 4.017 cabezas menos que en el mismo mes del año pasado, una cifra que se magnifica al contrastarla con junio de 2024, respecto al cual se cuenta con 62.224 animales menos en producción. Por su parte, si se analiza el primer semestre completo de 2026 contra el mismo período de 2025, la tasa de disminución de unidades productivas asciende al 2,6%.


A pesar de la caída en el stock general, la eficiencia de los establecimientos remanentes equilibra la balanza mediante un incremento en la densidad del rodeo, alcanzando una cifra promedio de 174 vacas por unidad productiva frente a las 170 registradas en junio de 2025.

El informe del OCLA vuelve a poner de manifiesto la enorme centralización geográfica de la actividad: el 90,9% de los tambos y el 95,6% de las vacas en producción se concentran en la Cuenca Central, integrada por las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos.

En este marco, las asimetrías según el tamaño del establecimiento son contundentes. Los tambos de mayor envergadura, aquellos con más de 500 vacas totales en producción, representan apenas el 7,1% del total nacional. Sin embargo, este eslabón concentra el 29,7% del rodeo y aporta más de un tercio de la producción de leche en el país.


En el extremo opuesto se encuentran los establecimientos de menos de 100 vacas en producción, que constituyen el 32,7% de las unidades productivas pero manejan tan solo el 8,1% del stock de animales, generando menos del 10% del volumen total de leche que ingresa a la cadena.

Para dimensionar la coyuntura actual, los analistas miran hacia el pasado reciente. El año 2025 cerró con un 4,2% menos de tambos y un 1,6% menos de vacas en promedio en comparación con 2024, números que se alinean perfectamente con la tendencia de fondo. Por el lado de las unidades productivas, la serie histórica (1988-2025) marca una disminución anual del 3,2%, una tasa que en los últimos diez años promedió el 2,5% anual. Sin embargo, al hacer foco en el período específico de 2015-2024, se concluye que la baja fue aún más pronunciada, con una media del 4% anual y picos de caída que llegaron a tocar el 6,6%.

En cuanto al rodeo lechero, el stock de vacas arrastra una baja del 1,02% anual en su serie histórica de 2008 a 2025, un proceso que se aceleró al 1,66% anual durante la última década. Si se observa el corte temporal entre 2015 y 2024, la merma promedio anual del rodeo se ubicó en el 1%, oscilando entre extremos de una leve recuperación del 0,2% y un piso del -2,6%.

Como contracara a esta pérdida sostenida de establecimientos, la carga animal por tambo continuó su senda alcista. De esta manera, el promedio de 2025 cerró con 166 vacas totales por unidad, lo que representa un incremento del 2,5% respecto al año anterior y consolida una suba sustancial del 8,2% si se lo compara con la media registrada en los diez años previos.

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