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Cambio de reglas: suben los cortes y el maíz gana protagonismo

En el Senado acordaron un dictamen de mayoría que eleva el corte de bioetanol al 15% y el de biodiésel al 10%. El proyecto mantiene una participación diferenciada para el etanol de caña y maíz e incorpora límites para evitar la concentración del mercado.

La discusión por el futuro de los biocombustibles dio este jueves un nuevo paso en el Senado. La Libertad Avanza y bloques dialoguistas firmaron un dictamen de mayoría que propone modificar el régimen vigente, aumentar los porcentajes de corte obligatorio de bioetanol y biodiésel y extender hasta 2036 el período de transición para las pequeñas y medianas empresas del sector. El despacho consensuado establece que, transcurridos 12 meses desde la sanción de la ley, el corte obligatorio de bioetanol pasará del 12% actual al 15%, mientras que el biodiésel utilizado en gasoil y diésel oil avanzará del 7,5% al 10%. La iniciativa también incorpora mecanismos destinados a limitar la concentración del mercado y establece distintos segmentos de participación para las empresas productoras. El avance del proyecto constituye además una señal política para las provincias productoras de biocombustibles, particularmente Tucumán, Salta y Jujuy en el caso del bioetanol de caña, y Santa Fe en la cadena del biodiésel elaborado a partir de aceite de soja. En el caso del bioetanol, el maíz también tendrá un rol central dentro del nuevo esquema de cortes.

Bioetanol: 15% de corte con participación para caña y maíz

Uno de los principales cambios propuestos está relacionado con el bioetanol. El proyecto mantiene durante un año el corte vigente del 12% y posteriormente lo lleva al 15%. El nuevo porcentaje conservará una participación específica para las dos principales materias primas utilizadas en la producción de etanol combustible: 6% correspondiente al bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y 6% al producido a partir de maíz. El 3% restante quedaría destinado a un esquema de competencia entre oferentes. La senadora salteña Sáenz -una de las legisladoras que acompañó el acuerdo- explicó que la propuesta busca establecer un corte total del 15%, integrado por un 6% de etanol de caña, un 6% de etanol de maíz y un 3% destinado a la competencia. Para las cadenas agroindustriales, el incremento del corte representa una ampliación potencial de la demanda de materias primas. En particular, el maíz gana espacio dentro del mercado de combustibles al consolidarse una participación específica para el bioetanol elaborado a partir del cereal.

En particular, el maíz gana espacio dentro del mercado de combustibles al consolidarse una participación específica para el bioetanol elaborado a partir del cereal.

Biodiésel: del 7,5% al 10%

En biodiésel, el dictamen establece que todo combustible líquido clasificado como gasoil o diésel oil comercializado en el mercado interno deberá contener inicialmente un mínimo obligatorio del 7,5% de biodiésel. A partir de los 12 meses de la sanción de la ley, ese porcentaje se elevará al 10%. El proyecto establece además dos segmentos de empresas: por un lado, las compañías integradas, con participación en distintas etapas de la cadena productiva; y por otro, las empresas no integradas. Para estas últimas se establece un esquema de cupos que busca preservar su participación y, al mismo tiempo, evitar una concentración excesiva del mercado. Según el texto acordado, las empresas no integradas tendrán inicialmente un cupo equivalente al 6,5% del mercado, porcentaje que se reducirá progresivamente: al 5,5% en 2029, al 5% en 2030 y al 3% en 2031. A partir de 2032 se habilitaría un esquema diferente de comercialización entre las firmas. El proyecto también fija límites individuales para evitar que una empresa concentre una porción excesiva de los cupos. En particular, ninguna compañía podrá acceder a más del 10% del cupo correspondiente al segmento de empresas no integradas.

Las empresas no integradas tendrán inicialmente un cupo equivalente al 6,5% del mercado, porcentaje que se reducirá progresivamente: al 5,5% en 2029, al 5% en 2030 y al 3% en 2031.

Las pymes de biodiésel cuestionan el acuerdo

El punto más conflictivo del dictamen está precisamente en el tratamiento de las pequeñas y medianas empresas de biodiésel. Las pymes habían planteado la necesidad de mantener el 7,5% de participación del mercado y cuestionaron el esquema acordado por el oficialismo y los bloques dialoguistas. El debate se vincula con la transición prevista por la iniciativa y con la participación que tendrán las empresas de menor escala frente a compañías de mayor integración y capacidad productiva. El proyecto extiende hasta 2036 el período durante el cual las pymes podrán avanzar en su reconversión, aunque el esquema de participación se modifica progresivamente durante los próximos años. El senador peronista Fernando Salino anticipó que presentará un dictamen de minoría al considerar que el texto no contempla adecuadamente el reclamo de las pymes de biodiésel.

Un límite para evitar la concentración

Otro de los puntos centrales del proyecto es la incorporación de límites a la concentración del mercado. El texto establece que ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del volumen correspondiente, mientras que para el segmento de empresas no integradas se fija además un límite individual del 10% sobre el cupo destinado a ese grupo. El objetivo declarado es preservar la participación de distintos actores y evitar que el incremento de los cortes termine generando una mayor concentración industrial. El senador libertario Pablo Cervi sostuvo que las modificaciones buscan preservar la participación de los actuales oferentes, especialmente de aquellas empresas que enfrentan mayores dificultades competitivas debido a su ubicación geográfica o a la distancia de los puertos.

El texto establece que ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del volumen correspondiente, mientras que para el segmento de empresas no integradas se fija además un límite individual del 10% sobre el cupo destinado a ese grupo.

Exenciones para determinados usos del gasoil

El dictamen también contempla excepciones al corte obligatorio de biodiésel. Quedarán exceptuados, entre otros, los combustibles destinados a embarcaciones fluviales y marítimas, minería, combustibles de primer llenado, gasoil antártico, formulación de lodos de perforación en yacimientos y centrales eléctricas. También se contempla una excepción para determinadas zonas frías de la Patagonia. Durante el debate, el senador Agustín Coto (LLA) planteó la necesidad de precisar qué se entiende por zonas frías patagónicas y propuso que se utilice la normativa IRAM como referencia, debido a las dificultades técnicas que puede presentar el combustible mezclado con biodiésel en condiciones de temperaturas extremadamente bajas. La propuesta fue incorporada al texto consensuado. Además, la autoridad de aplicación podrá modificar excepcionalmente el porcentaje obligatorio de mezcla mediante una resolución fundada cuando existan situaciones comprobadas de escasez que afecten el abastecimiento interno o por cuestiones técnicas o de calidad.

Un nuevo marco para la industria

La senadora Beatriz Ávila calificó el avance como un paso trascendental y sostuvo que la normativa vigente se encuentra agotada después de varios años de funcionamiento. La legisladora destacó además la incorporación de previsibilidad de largo plazo, exenciones impositivas y la declaración de los biocombustibles como actividad de interés público, así como la posibilidad de que las provincias puedan aumentar los cupos. Ávila reconoció que aspiraba a conseguir un corte de bioetanol superior al 15%, pero señaló que ese porcentaje fue el resultado posible del consenso alcanzado entre los distintos bloques. Por su parte, la senadora que participó de las negociaciones destacó que el acuerdo permite llegar a un proyecto de consenso y consideró que contar con un dictamen constituye un paso importante para llevar la iniciativa al recinto. Ahora, el proyecto deberá avanzar en el tratamiento parlamentario. Si finalmente obtiene sanción, la nueva normativa modificará el mercado de combustibles y tendrá impacto directo sobre tres cadenas estratégicas del agro argentino: maíz, caña de azúcar y soja, al ampliar el espacio de los biocombustibles dentro de la matriz energética nacional.

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