AgroNoticias

Será complicada la siembra de granos gruesos 2012/2013

Por Carlos Marín Moreno.

Más allá de los vaivenes de precios internacionales de los granos por la evolución del clima en EE.UU., la campaña agrícola argentina atravesará momentos complicados. Se terminó la cosecha, se pagaron o se renegociaron las cuentas y se ve la descarnada realidad. El problema principal es la iliquidez que aparece para sembrar granos gruesos a raíz de los bajos rindes del ciclo 2011/12. La cuenta es sencilla. En la Argentina, el 60% de los planteos agrícolas se desarrolla sobre campos alquilados. Quien sembró maíz el año pasado en la región pampeana debió invertir alrededor de US$ 800 por hectárea, entre costos de implantación y arrendamiento. Luego de la cosecha y de pagar las cuentas se quedó con 300 o 500, pero debe volver a reunir 800 para reiniciar el ciclo. ¿Cómo hacerlo? Una parte se podrá conseguir con financiación comercial o bancaria. Las terminales proveedoras de insumos y las entidades financieras pueden ayudar a quienes quieren volver a sembrar si mostraron cumplimiento inobjetable en años anteriores.

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No obstante, la entrega de insumos con pago a cosecha se complicó a partir de la prohibición de emitir facturas en dólares. "Se están explorando caminos alternativos para solucionar el problema, como la entrega de productos contra pago con soja en la cosecha", contó el titular de un comercio de Pehuajó. Otra opción frente a la iliquidez es disminuir el valor de los alquileres. Esta tendencia está tomando forma y se constata a través del retraso y de la ardua negociación de las operaciones. Otra posibilidad para sembrar con poca liquidez es reducir la superficie alquilada. "Muchos arrendatarios se quedarán sólo con los campos que ofrecen mayor potencial de rendimiento", apuntó un técnico de Santa Fe

La última opción es pasar de arrendatario a prestador de servicios agrícolas. Quien sufrió fuertes quebrantos y no puede pagar los alquileres y los insumos debe entender que cambió de categoría y de ahora en adelante debe vivir de la facturación de las hectáreas sembradas o pulverizadas. Es un cambio muy duro en las personas, difícil de aceptar sobre todo si se alcanzó cierta edad. "Pero es mejor trabajar de contratista que volver a sembrar con deuda vieja y 100% de capital prestado, con la posibilidad de un segundo fracaso", resumió el técnico.